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En Progreso

1.5 : Principios Gestalt de Organización Perceptual

29 junio, 2022

Los principios subyacentes

La invariancia representa una faceta de la organización perceptiva humana. Somos capaces de reconocer la mayoría de formas y figuras a pesar de las variaciones naturales y artificiales. Sin el principio de invariancia, nuestra capacidad para reconocer formas, objetos y cualquier otro elemento visual se vería muy afectada, y esto también tendría un impacto significativo en la cantidad de esfuerzo cognitivo requerido al evaluar cualquier escenario cambiante.

Invariancia

El gráfico de arriba muestra cuatro objetos geométricos bajo diversas condiciones; colectivamente ilustran el principio Gestalt de “invariancia”. El principio de invariancia de la Gestalt se utiliza para describir la capacidad perceptiva humana de percibir objetos geométricos simples como constantes independientemente de su (A.) rotación / orientación, (B.) traslación, (C.) escala y deformaciones elásticas, (D.) iluminación y variación en las características de los componentes.

El principio de invariancia no es específico de la percepción de objetos inanimados, ya que la invariancia también se demuestra en nuestra capacidad para reconocer rostros independientemente de la expresión que se haga. La capacidad de percibir las cosas como constantes independientemente de las variaciones naturales (p. Ej., Expresiones faciales) y artificiales (p. Ej., Como se ve en las pantallas gráficas) es clave para nuestra capacidad de interactuar con el entorno, ya que nos permite clasificar y reconocer cosas animadas e inanimadas independientemente de variación inevitable.

El principio de invariancia es una habilidad humana innata que es difícil de replicar en computación. Sin embargo, el software de reconocimiento facial avanzado demuestra invariancia en la tecnología. El reconocimiento facial por computadora se produce a través de un proceso de identificación de características como ojos, oídos y narices, y luego se miden elementos invariables de la estructura de la cara, como la distancia entre las características y la forma básica. Por lo tanto, la tecnología avanza para imitar nuestras habilidades perceptivas, pero hay poca competencia por la percepción humana, ya que somos capaces de identificar la invariancia de manera inconsciente, inmediata y en casi todas las formas bidimensionales y tridimensionales.